lunes, 17 de abril de 2017

Semana Santa


Estas saetas me las canta mi madre y siempre me hace llorar.

Virgen de la Soledad,
Virgen de la Soledad,
no tengáis pena ninguna
que Tu Hijo resucita
entre las doce y la una...


En el Calvario dan voces,
Madre mía, quién será,
será la Virgen María
que por su Hijo llorando está...


lunes, 10 de abril de 2017

Amistad de la luna

      Dedicado a Hart Crane.

Esa oscura enfermedad 
que llaman melancolía 
me trajo a la soledad 
a verte, luna sombría. 

Ya seas amante doncella, 
ya informe, negro montón 
de tierra que en forma bella 
nos convierte la ilusión.

Ni a sorprender tus amores 
mis tristes ojos vinieron 
ni a saber si esos fulgores 
son tuyos o te los dieron. 

Ni a mí me importa que esté 
tu luz viva o desmayada, 
ni cuando te miro sé 
si eres roja o plateada. 

Yo busco tu compañía 
porque al fin, muda beldad, 
es tu amistad menos fría 
que otra cualquiera amistad. 

Sé bien que todo el poder 
de tu misterioso encanto 
no alcanzará a detener 
una gota de mi llanto. 

Mas yo no guardo consuelos 
para este mal tan profundo, 
fijo la vista en los cielos 
porque me importuna el mundo. 

¡Vergüenza del mundo es 
si tiene mi pensamiento, 
que ir a buscarte al través 
de las nubes y del viento, 

Y llevar hasta tu esfera 
mi solitaria armonía 
para hallar la compañera 
que escuche la pena mía! 

Mas, pues no me da fortuna 
otra más tierna amistad, 
vengo con mis penas, luna, 
a verte en la soledad. 


Carolina Coronado.

jueves, 16 de marzo de 2017

Historia de Roma, de Indro Montanelli

..., había el "triunfo" que se prodigaba al general superviviente de una victoria en la que hubiese matado al menos cinco mil soldados enemigos. Si había llegado tan sólo a cuatro mil novecientos noventa y nueve, tenía que contentarse sólo con una "ovación", llamada así porque consistía en el sacrificio de una ovis, una oveja, en su honor.
Para el triunfo se organizaba en cambio una imponente procesión fuera de la ciudad, a cuyas puertas, general y tropas habían de deponer las armas y pasar bajo un arco de madera y de ramajes que sirvió de modelo a los que más adelante se construyeron de tofa calcárea. Una columna de trompeteros abría el cortejo. Detrás iban los carros cargados con el botín de guerra; y después, rebaños y manadas enteras destinados al matarife; luego, los jefes enemigos encadenados. Y, por fin, precedido de lictores y flautistas, el general, de pie sobre una cuádriga pintada con vivos colores, con una toga purpúrea sobre los hombres, una corona de oro en la cabeza, un cetro de marfil y un ramo de laurel. Le rodeaban sus hijos y le seguían a caballo, parientes, secretarios, consejeros y amigos. El general subía a los templos de Júpiter, Juno y Minerva en el Capitolio, depositaba el botín a sus pies, hacía reunir a los animales que tenían que degollarse y, como ofrenda supletoria, ordenaba la decapitación de los comandantes enemigos prisioneros. 
El pueblo se regocijaba y aplaudía. Pero por parte de los soldados era costumbre lanzar palabras y pullas mordaces a su general, denunciando sus debilidades, defectos y ridiculeces, para que no se ensoberbeciera y llegase a creerse un padre eterno infalible. A César, por ejemplo, le gritaban: "Déjate de mirar a las matronas, calabaza monda. ¡Confórmate con las prostitutas...!"
Si se pudiera hacer otro tanto con los dictadores de nuestro tiempo, tal vez la democracia no tendría ya nada que temer.


Dedicado al Señor Don Alfredo Cruz López, 10 de Junio 1967.


viernes, 24 de febrero de 2017

Diario de Ana Frank


   Es asombroso que no haya abandonado aún todas mis esperanzas, puesto que parecen absurdas e irrealizables. Sin embargo, me aferro a ellas, a pesar de todo, porque sigo creyendo en la bondad que nace del hombre. Me es absolutamente imposible construirlo todo sobre una base de muerte, de miseria y confusión. Veo al mundo transformarse día a día en un desierto; oigo, cada vez más fuerte, el ruido del trueno que se acerca y que anuncia probablemente nuestra muerte; me compadezco del dolor de millones de personas; y sin embargo, cuando miro el cielo, tengo fe en que todo eso cambiará y que todo volverá a ser bueno, que hasta estos días desesperados tendrán fin, y que el mundo conocerá de nuevo el orden, el reposo y la paz.



Ana escribió esta obra cumbre de la Literatura Universal con 13 años, eso demuestra que ser escritor es algo que viene de nacencia, es un don innato que se da en muy pocas personas, y Ana es una de ellas, Ana es mágica.

jueves, 23 de febrero de 2017

¿Quién pintó las estrellas de carmín?


¿Quién pintó las estrellas de carmín?
¿Quién plantó un árbol seco en mi jardín?
¿Quién abrió la ventana del balcón?
¿Quién dejó entrar un hada en mi salón?
¿Para quién guardas tan bien tu corazón?


¿Dónde fue esa sonrisa que voló?
Yo también fui a cogerla y escapó
pudo ser un duende en la oscuridad
quiso hacer de un sueño una realidad
dónde fue el gran halcón a aterrizar
ahora el tiempo pasará
tú ya no lo alcanzarás
no mires más al carmín
la luna te cegará.


¿Quién abrió la ventana del balcón?
¿Quién dejó entrar un hada en mi salón
¿Para quién guardas tan bien tu corazón?
Tu corazón, tu corazón...


Canción de Duncan Dhu, del disco Grabaciones olvidadas.

jueves, 9 de febrero de 2017

Luz Long


En la vida hay situaciones difíciles que ponen a un hombre a prueba. Llegado ese momento decisivo es cuando podemos ver la grandeza del alma humana, bueno, mejor dicho, la grandeza del espíritu de algunos hombres, personas excepcionales que hacen lo que deben hacer en cada momento. Es el caso que nos ocupa, Luz Long, el gran campeón alemán que ayudó a Jesse Owens a no ser descalificado en los Juegos Olímpicos de Berlín. Entre ellos surgió una gran amistad que perdurará para toda la eternidad.

Aquí dejo la última carta de Luz Long, herido en un hospital de campaña británico, a su amigo Jesse Owens:

"Mi corazón me dice que quizás esta sea la última carta que escriba en mi vida. Si así fuera , te ruego que hagas algo por mí. Cuando la guerra acabe , por favor, viaja a Alemania, encuentra a mi hijo y explícale realmente quién fue su padre. Háblale de los tiempos en los que la guerra no logró separarnos y dile que las cosas pueden ser diferentes entre los hombres de este mundo.Tu hermano, Luz".

martes, 31 de enero de 2017

Stendhal


-¿Queréis alcanzar los máximos honores en el mundo, las ventajas que la sociedad ofrece, la satisfacción del mando o el placer de poderos burlar impunemente de las leyes, lanzando vuestra insolencia contra cuantos os rodean; u os parece preferible dedicaros a conseguir vuestra eterna salvación? Los más torpes de entre vosotros no tienen más que abrir los ojos para comprender la diferencia que a ambos caminos separa.


Del Rojo y negro,de Stendhal.