jueves, 26 de abril de 2012

Diez mujeres 10

1. Rita Hayworth
2. Marilyn Monroe
3. Witney Houston
4. Ava Gardner
5. Jessica Lange
6. Halle Berry
7. Veronica LaKe
8. Kim Basinger
9. Elisabeth Taylor
10. Grace Kelly

jueves, 5 de abril de 2012

Semana Santa

Cambiemos nuestras cruces;
de bruces sobre el suelo de mi pena,
llena el alma de duelo,
interrumpo mi vía de amargura
dura y larga,
y te veo abatido,
rendido de tu cruz bajo la carga.

(Miguel de Unamuno)

domingo, 25 de marzo de 2012

Madrigal

Ojos claros, serenos,
si de un dulce mirar sois alabados,
¿por qué, si me miráis, miráis airados?
Si cuanto más piadosos
más bellos parecéis a aquel que os mira,
no me miréis con ira,
porque no parezcáis menos hermosos.
¡Ay tormentos rabiosos!,
ojos claros, serenos,
ya que así me miráis, miradme al menos.


Gutierre de Cetina.

jueves, 8 de marzo de 2012

Groucho

Aquéllos sí que eran tiempos. Un éxito en Broadway meses y meses... un contrato en Hollywood a la vista... un cuarto de millón de dólares invertido con todas las garantías en el futuro de América.
Me encaré conmigo mismo (siempre ando cerca por lo que pueda ocurrir) y exclamé: -¡Groucho, ésta es una época de vacas gordas!
Yo estaba bien instalado con mis hermanos en el firmamento teatral. Pero ahora puedo contemplar mi vida desde una perspectiva analítica y valorar qué cosas echo en falta. Los cubiertos de plata de la familia, mi Pierce Arrow y mi leal sirviente. Tal vez tenía que haber revisado sus referencias más a fondo, pero me pareció que una estancia en la misión de San Quintín era ya suficiente recomendación.

Siempre he lamentado que mi educación terminase en la quinta elemental. Resulta endiabladamente difícil introducirse en el gran mundo y crearse una imagen de sofisticación. La anfitriona podría sorprenderme con teorías sobre Schopenhauer o Kafka. ¿Y qué aportaría yo a cambio? La tabla de multiplicar hasta el siete.
En defensa propia, me convertí en un lector voraz. Acompañaba a mis amigos con un libro en la mano y, si la conversación se ponía intelectual, enterraba la nariz en las páginas y subrayaba cada frase con un gruñido de impaciencia. Pronto adquirí fama de empollón. Y eso que nunca he tenido plumas. Y siempre he detestado el pollo.
Tras leer a Stephen Leacock, O. Henry y otros de su pinta, decidí que podía hacer lo mismo. Y me hice escritor. Me cosí parches de cuero en el codo de todas las americanas, cambié los cigarros por una pipa, y empecé a decorar mis frases con palabras como "cacofónico" y "consanguinidad".


Del libro Camas, de Groucho Marx.

jueves, 2 de febrero de 2012

Hart Crane

CHAPLINESCA

Humildemente nos adaptamos
y contentamos con los consuelos azarosos
que deposita el viento
en los bolsillos desvencijados, demasiado amplios.

Porque aún podemos amar el mundo
cuando encontramos un gatito hambriento en nuestro umbral.
Y le buscamos cobijo contra la furia callejera,
cobijo en un cálido brazo doblado.

Nos apartaremos a un lado,
y en la mueca postrera
evitaremos la condena de ese pulgar inevitable
que dirige hacia nosotros su arrugada piel,
y haremos frente a la torva mirada,
¡con qué inocencia y con cuánta sorpresa!

Y, sim embargo, estas delicadas caídas
no son más falaces que las piruetas de un flexible bastón.
Realmente, no son nuestras exequias una consumación;
podemos eludirlas, huir de todo, menos del corazón.

¿Y qué vamos a hacerle si el corazón sigue viviendo?
El juego exige afectadas sonrisas.
Pero hemos visto la luna en calles solitarias
convirtiendo en cáliz un cubo de basura vacío.

Y entre todos los ruidos de alegría y de búsqueda,
hemos oído un gatito maullar en la soledad.

domingo, 15 de enero de 2012

Moby Dick

LLamadme Ismael. Hace algunos años -no importa cuántos exactamente- teniendo poco o ningún dinero en el bolsillo y nada particular que me interesara en tierra, pensé en navegar un poco y ver la parte líquida del mundo. Es un modo de ahuyentar la cólera y regular la circulación. Cada vez que me encuentro a mí mismo poniendo muecas tristes; cada vez que hay en mi alma un noviembre frío y lloviznoso; cada vez que me descubro a mí mismo parándome involuntariamente delante de depósitos de ataúdes y sacando a colación la parte trasera de todo funeral que encuentro, y especialmente cuando mis hipocondrías me controlan tanto que se necesita un poderoso principio moral que me impida saltar a la calle con deliberación y metódicamente derribar los sombreros de la gente, entonces es el momento de hacerme a la mar tan pronto como pueda. Es mi sustituto de la pistola y la bala. Con un ademán filosófico, Catón se lanza en su espada; yo me acostumbro al barco. No hay nada de sorprendente en esto. Si sólo lo supieran todos los hombres en su grado, en un momento o en otro, abrigarían muy de cerca mis mismos sentimientos hacia el océano.



Inicio de la novela

Moby Dick, de Heman Melville.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Del poema EL DISANTO

En Navidá, elante
del majo Nacimiento
cantábamos tonás y villancicos
al compás de zambombas y panderos;
tan jondo que temblona
la voz se nos golvía; y en el pecho
sentíamos barruntos de un ajogo
tan juerte como tierno.

José Ramírez López Uría.


PUES ESO, FELIZ NAVIDAD A TODO EL MUNDO.