A un soneto me obliga sakkarilla,
que en mi vida me he visto en tal aprieto;
catorce versos dicen que es soneto
y esto ya es para mí una pesadilla.
Me estrujo la neurona a ver si brilla
la luz, mas mi cerebro se está quieto,
y estoy a la mitad de otro cuarteto,
y no viene la musa hasta esta orilla.
Por el primer terceto voy entrando,
y parece que entré con pie derecho,
pues fin con este verso le voy dando.
Ya estoy en el segundo, y aún sospecho
que voy los trece versos acabando;
contad si son catorce y ya está hecho.
Este soneto ha sido compuesto entre Lope y yo, para sakkarah.
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jueves, 6 de agosto de 2009
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