viernes, 14 de agosto de 2026
Y después de esto, ¿quién escribe?
miércoles, 5 de agosto de 2026
Cómo ha desmejorado la especie humana
Don Fabrique, hijo del duque de Alba, sitia la ciudad de Haarlem en 1572, pero al hallarse ésta cerca de un gran lago permitía a los holandeses abastecer de agua, comida y armas a los defensores. Don Fabrique, desesperado ante la dificultad de la empresa tras varios intentos fallidos pregunta a su padre si debe levantar el sitio y retirarse a lo que el gran duque de Alba le responde contestando a su misiva:
Si alzas el campo sin rendir la plaza, no te tendría por hijo; que si mueres en el asedio, yo iré en persona a reemplazarte, aunque estuviese enfermo y en cama; y que si faltamos los dos, iría de España tu madre a hacer la guerra, lo que no ha tenido valor o paciencia para hacer su hijo.
En Holanda todavía hoy se asusta a los niños diciéndoles que viene el duque de Alba.
lunes, 27 de julio de 2026
Allá en las tierras altas
Allá, en las tierras altas,
por donde traza el Duero
su curva de ballesta
en torno a Soria, entre plomizos cerros
y manchas de raídos encinares,
mi corazón está vagando, en sueños...
¿No ves, Leonor, los álamos del río
con sus ramajes yertos?
Mira el Moncayo azul y blanco; dame
tu mano y paseemos.
Por estos campos de la tierra mía,
bordados de olivares polvorientos,
voy caminando solo,
triste, cansado, pensativo y viejo.
Don Antonio Machado.
domingo, 14 de junio de 2026
No son hombres, son gigantes
-Hijo mío, la Verdad es una diosa muy bonita, que reside en el Cielo, y como allá la obligan a estar siempre en cueros, nunca desciende a nuestra pobre Tierra … Es muy vergonzosa. Adorémosla como ideal, pero …
– Pero la realidad nos impone la idolatría del mentir, ¿no es eso?
-Sí, porque siendo mentiroso cuanto nos rodea, si nos pavoneamos de verdaderos, o nos encierran por locos o nos apalean a cada triquitraque. Falso es todo lo que ves, carísimo, y en esta Corte diminuta no hallarás más verdad que en la grande de Madrid; farsa es la religiosidad de la mayoría de estos cortesanos; hipócrita la creencia en el derecho divino de este pobre Rey de comedia; engañoso el entusiasmo de los que mangonean en el Ejército y en las oficinas. Sólo es verídico el Pueblo en su ignorancia y candidez; por eso es el burro de las cargas. Él lo hace todo: él pelea, él paga los gastos de la campaña, él muere, él se pudre en la miseria para que estos fantasmones vivan y satisfagan sus apetitos de mando y riquezas. No imitemos al Pueblo, el gran inocente, el eterno bobo del mundo civilizado, el polichinela sobre cuya joroba recaen todos los palos. Y pues hemos de comer y de vivir y abrirnos paso en el tumulto de esta mascarada, pongámonos la careta.
miércoles, 27 de mayo de 2026
El teatro nuevo
En una noche lóbrega,
se cierne sobre el ámbito
de la ciudad pacífica
siniestro ser fantástico.
Es el espectro fúnebre
de aquel poeta extático
que a mártires y vírgenes
y apóstoles seráficos
colores dio poéticos
con sus serenos cánticos;
de aquel cuyos volúmenes,
que algunos llaman fárragos,
contienen más esdrújulos
que gotas el Atlántico.
Al ver la chata cúspide
del coliseo náutico,
una sonrisa lúgubre
bulló en sus labios cárdenos,
y con expresión hórrida
exclama contemplándolo
¿Quién fue el patriota estúpido,
quién fue el patriota vándalo,
que imaginó las bóvedas
de ese teatro acuático?
¡Por vida de san Críspulo!
Que a genio tan lunático
merece coronársele
con ruda y con espárragos
para que el tiempo próximo
en los anales clásicos
le aclame por cuadrúpedo
con eternal escándalo.
Así dijera y súbito,
su rostro seco y pálido
tiñóse con la púrpura
del encendido gánigo,
y en los espacios célicos
corrió con vuelo rápido,
pronunciando los últimos
esdrújulos tiránicos,
que en el espacio cóncavo
repite el eco lánguido,
diciendo en voz lacónica
¡Qué bárbaros, qué bárbaros!