lunes, 24 de agosto de 2026

Qué es poesía y qué ser poeta

 


-Vengas en buen hora, Preciosa: ¿leíste por ventura las coplas que te di el otro día?

A lo que Preciosa respondió:

-Primero que le responda palabra, me ha de decir una verdad, por vida de lo que más quiere.

-Conjuro es ése -respondió el paje- que, aunque el decirla me costase la vida, no la negaré en ninguna manera.

-Pues la verdad que quiero que me diga -dijo Preciosa- es si por ventura es poeta.

-A serlo -replicó el paje-, forzosamente había de ser por ventura. Pero has de saber, Preciosa, que ese nombre de poeta muy pocos le merecen; y así, yo no lo soy, sino un aficionado a la poesía. Y para lo que he menester, no voy a pedir ni a buscar versos ajenos: los que te di son míos, y éstos que te doy agora también; mas no por esto soy poeta, ni Dios lo quiera.

-¿Tan malo es ser poeta? -replicó Preciosa.

-No es malo -dijo el paje-, pero el ser poeta a solas no lo tengo por muy bueno. Hase de usar de la poesía como de una joya preciosísima, cuyo dueño no la trae cada día, ni la muestra a todas gentes, ni a cada paso, sino cuando convenga y sea razón que la muestre. La poesía es una bellísima doncella, casta, honesta, discreta, aguda, retirada, y que se contiene en los límites de la discreción más alta. Es amiga de la soledad, las fuentes la entretienen, los prados la consuelan, los árboles la desenojan, las flores la alegran, y, finalmente, deleita y enseña a cuantos con ella comunican.

-Con todo eso -respondió Preciosa-, he oído decir que es pobrísima y que tiene algo de mendiga.

-Antes es al revés -dijo el paje-, porque no hay poeta que no sea rico, pues todos viven contentos con su estado: filosofía que la alcanzan pocos. Pero, ¿qué te ha movido, Preciosa, a hacer esta pregunta?



La Gitanilla, Cervantes. 




viernes, 14 de agosto de 2026

Y después de esto, ¿quién escribe?

 

Mientras que al triste lamentable acento
del mal acorde son del canto mío,
en eco amargo del cansado aliento
responde el monte, el prado, el llano, el río,
demos al sordo y presuroso viento
las quejas, que del pecho ardiente y frío
salen a mi pesar, pidiendo en vano
ayuda al rio, al monte, al prado, al llano.


Inicio de La Galatea, de Cervantes. 


Después de leer esto uno se da cuenta de que pocos hay escritores y poetas que merezcan tal nombre. Entre ellos está el profesor que lleva el blog elarcondondecabetodo. Síganlo y podrán leer prosa ¡y poesía! de la mayor calidad. 








miércoles, 5 de agosto de 2026

Cómo ha desmejorado la especie humana

 

Don Fabrique, hijo del duque de Alba, sitia la ciudad de Haarlem en 1572, pero al hallarse ésta cerca de un gran lago permitía a los holandeses abastecer de agua, comida y armas a los defensores. Don Fabrique, desesperado ante la dificultad de la empresa tras varios intentos fallidos pregunta a su padre si debe levantar el sitio y retirarse a lo que el gran duque de Alba le responde contestando a su misiva:

Si alzas el campo sin rendir la plaza, no te tendría por hijo; que si mueres en el asedio, yo iré en persona a reemplazarte, aunque estuviese enfermo y en cama; y que si faltamos los dos, iría de España tu madre a hacer la guerra, lo que no ha tenido valor o paciencia para hacer su hijo. 


En Holanda todavía hoy se asusta a los niños diciéndoles que viene el duque de Alba. 






lunes, 27 de julio de 2026

Allá en las tierras altas

 

Allá, en las tierras altas,
por donde traza el Duero
su curva de ballesta
en torno a Soria, entre plomizos cerros
y manchas de raídos encinares,
mi corazón está vagando, en sueños...
¿No ves, Leonor, los álamos del río
con sus ramajes yertos?
Mira el Moncayo azul y blanco; dame
tu mano y paseemos.
Por estos campos de la tierra mía,
bordados de olivares polvorientos,
voy caminando solo,
triste, cansado, pensativo y viejo.


Don Antonio Machado. 





domingo, 14 de junio de 2026

No son hombres, son gigantes

 

-Hijo mío, la Verdad es una diosa muy bonita, que reside en el Cielo, y como allá la obligan a estar siempre en cueros, nunca desciende a nuestra pobre Tierra … Es muy vergonzosa. Adorémosla como ideal, pero …

– Pero la realidad nos impone la idolatría del mentir, ¿no es eso?

-Sí, porque siendo mentiroso cuanto nos rodea, si nos pavoneamos de verdaderos, o nos encierran por locos o nos apalean a cada triquitraque. Falso es todo lo que ves, carísimo, y en esta Corte diminuta no hallarás más verdad que en la grande de Madrid; farsa es la religiosidad de la mayoría de estos cortesanos; hipócrita la creencia en el derecho divino de este pobre Rey de comedia; engañoso el entusiasmo de los que mangonean en el Ejército y en las oficinas. Sólo es verídico el Pueblo en su ignorancia y candidez; por eso es el burro de las cargas. Él lo hace todo: él pelea, él paga los gastos de la campaña, él muere, él se pudre en la miseria para que estos fantasmones vivan y satisfagan sus apetitos de mando y riquezas. No imitemos al Pueblo, el gran inocente, el eterno bobo del mundo civilizado, el polichinela sobre cuya joroba recaen todos los palos. Y pues hemos de comer y de vivir y abrirnos paso en el tumulto de esta mascarada, pongámonos la careta.



Galdós. DE OÑATE A LA GRANJA. 







miércoles, 27 de mayo de 2026

El teatro nuevo


En una noche lóbrega,

se cierne sobre el ámbito

de la ciudad pacífica

siniestro ser fantástico.

Es el espectro fúnebre

de aquel poeta extático

que a mártires y vírgenes

y apóstoles seráficos

colores dio poéticos

con sus serenos cánticos;

de aquel cuyos volúmenes,

que algunos llaman fárragos,

contienen más esdrújulos

que gotas el Atlántico.

Al ver la chata cúspide

del coliseo náutico,

una sonrisa lúgubre

bulló en sus labios cárdenos,

y con expresión hórrida

exclama contemplándolo

¿Quién fue el patriota estúpido,

quién fue el patriota vándalo,

que imaginó las bóvedas

de ese teatro acuático?

¡Por vida de san Críspulo!

Que a genio tan lunático

merece coronársele

con ruda y con espárragos

para que el tiempo próximo

en los anales clásicos

le aclame por cuadrúpedo

con eternal escándalo.

Así dijera y súbito,

su rostro seco y pálido

tiñóse con la púrpura

del encendido gánigo,

y en los espacios célicos

corrió con vuelo rápido,

pronunciando los últimos

esdrújulos tiránicos,

que en el espacio cóncavo

repite el eco lánguido,

diciendo en voz lacónica

¡Qué bárbaros, qué bárbaros!






Galdós, cuando tenía 18 años.