lunes, 26 de octubre de 2026

La campaña del Maestrazgo

 

Y ya no me queda que deciros sino que seáis trabajadores, que os procuréis un modo de vivir independiente del Estado, ya en la labranza de tanta tierra inculta, ya en cualquiera ocupación de artes liberales, oficios o comercio, pues si así no lo hacéis y os dedicáis todos a figurar, no formaréis una nación, sino una plaga, y acabaréis por tener que devoraros los unos a los otros en guerras y revoluciones sin fin... Sed cultos, bien educados, y emplead las buenas formas así en el lenguaje como en las acciones, que la grosería es causante de terribles males privados y públicos. La rudeza y los procederes ordinarios han sido aquí, bien lo veis, semilla de discordias entre los pueblos, y por esa falta de formas se hacen interminables las guerras, pues la grosería engendra el odio, y el odio nos lleva al salvajismo y a la barbarie... Y basta ya: no lloréis por mí, ni tengáis demasiada lástima de mi muerte, pues soy muy viejo y no sirvo ya para nada. A nadie soy útil, a nadie hago falta; mis días son de absoluta esterilidad; ya he vivido bastante, y al quitarme de en medio, casi casi no cometéis crueldad, pues no hacéis más que arrancar un tronco añoso y seco, que estorba el nacimiento de nuevos árboles... A todos ruego que me perdonen, y yo en los presentes perdono a cuantas personas de este y el otro bando hayan podido causarme algún agravio... Entereza no me falta, ya lo veis: confío en la Misericordia divina, a quien entrego mi alma, abominando de mis culpas sin pedir un galardón que no merezco, y deseando sólo la indulgencia que Dios no niega al último pecador. Les ruego, además, que entierren mi cuerpo en lugar decoroso, designando mi sepultura con una cruz y alguna inscripción, pues mi familia pretenderá seguramente transportar estos tristes despojos al panteón de Cintruénigo... Por mí, los dejaría en cualquier parte; pero los Idiáquez no lo consentirán... Ea: ya he concluido, y perdonen que haya sido hablador prolijo en este trance. Acabemos pronto, y cumplan ustedes su deber, que es matarme, como yo cumplo el mío muriendo en paz con Dios y con los hombres».


Episodios nacionales, Galdós. 






miércoles, 7 de octubre de 2026

Federico

 

                ¡Alto pinar!
Cuatro palomas por el aire van.

                 Cuatro palomas
                 vuelan y tornan.
                 Llevan heridas
                 sus cuatro sombras.

                  ¡Bajo pinar!
Cuatro palomas en la tierra están.

lunes, 24 de agosto de 2026

Qué es poesía y qué ser poeta

 


-Vengas en buen hora, Preciosa: ¿leíste por ventura las coplas que te di el otro día?

A lo que Preciosa respondió:

-Primero que le responda palabra, me ha de decir una verdad, por vida de lo que más quiere.

-Conjuro es ése -respondió el paje- que, aunque el decirla me costase la vida, no la negaré en ninguna manera.

-Pues la verdad que quiero que me diga -dijo Preciosa- es si por ventura es poeta.

-A serlo -replicó el paje-, forzosamente había de ser por ventura. Pero has de saber, Preciosa, que ese nombre de poeta muy pocos le merecen; y así, yo no lo soy, sino un aficionado a la poesía. Y para lo que he menester, no voy a pedir ni a buscar versos ajenos: los que te di son míos, y éstos que te doy agora también; mas no por esto soy poeta, ni Dios lo quiera.

-¿Tan malo es ser poeta? -replicó Preciosa.

-No es malo -dijo el paje-, pero el ser poeta a solas no lo tengo por muy bueno. Hase de usar de la poesía como de una joya preciosísima, cuyo dueño no la trae cada día, ni la muestra a todas gentes, ni a cada paso, sino cuando convenga y sea razón que la muestre. La poesía es una bellísima doncella, casta, honesta, discreta, aguda, retirada, y que se contiene en los límites de la discreción más alta. Es amiga de la soledad, las fuentes la entretienen, los prados la consuelan, los árboles la desenojan, las flores la alegran, y, finalmente, deleita y enseña a cuantos con ella comunican.

-Con todo eso -respondió Preciosa-, he oído decir que es pobrísima y que tiene algo de mendiga.

-Antes es al revés -dijo el paje-, porque no hay poeta que no sea rico, pues todos viven contentos con su estado: filosofía que la alcanzan pocos. Pero, ¿qué te ha movido, Preciosa, a hacer esta pregunta?



La Gitanilla, Cervantes. 




viernes, 14 de agosto de 2026

Y después de esto, ¿quién escribe?

 

Mientras que al triste lamentable acento
del mal acorde son del canto mío,
en eco amargo del cansado aliento
responde el monte, el prado, el llano, el río,
demos al sordo y presuroso viento
las quejas, que del pecho ardiente y frío
salen a mi pesar, pidiendo en vano
ayuda al rio, al monte, al prado, al llano.


Inicio de La Galatea, de Cervantes. 


Después de leer esto uno se da cuenta de que pocos hay escritores y poetas que merezcan tal nombre. Entre ellos está el profesor que lleva el blog elarcondondecabetodo. Síganlo y podrán leer prosa ¡y poesía! de la mayor calidad. 








miércoles, 5 de agosto de 2026

Cómo ha desmejorado la especie humana

 

Don Fabrique, hijo del duque de Alba, sitia la ciudad de Haarlem en 1572, pero al hallarse ésta cerca de un gran lago permitía a los holandeses abastecer de agua, comida y armas a los defensores. Don Fabrique, desesperado ante la dificultad de la empresa tras varios intentos fallidos pregunta a su padre si debe levantar el sitio y retirarse a lo que el gran duque de Alba le responde contestando a su misiva:

Si alzas el campo sin rendir la plaza, no te tendría por hijo; que si mueres en el asedio, yo iré en persona a reemplazarte, aunque estuviese enfermo y en cama; y que si faltamos los dos, iría de España tu madre a hacer la guerra, lo que no ha tenido valor o paciencia para hacer su hijo. 


En Holanda todavía hoy se asusta a los niños diciéndoles que viene el duque de Alba. 






lunes, 27 de julio de 2026

Allá en las tierras altas

 

Allá, en las tierras altas,
por donde traza el Duero
su curva de ballesta
en torno a Soria, entre plomizos cerros
y manchas de raídos encinares,
mi corazón está vagando, en sueños...
¿No ves, Leonor, los álamos del río
con sus ramajes yertos?
Mira el Moncayo azul y blanco; dame
tu mano y paseemos.
Por estos campos de la tierra mía,
bordados de olivares polvorientos,
voy caminando solo,
triste, cansado, pensativo y viejo.


Don Antonio Machado.