EL FRUTO DE LA NUEZ
El corazón, como el fruto de la nuez,
seco y reflexivo, es un cerebro
ciego de tanto pensar en su guarida.
Sus únicos latidos son los sueños,
la fantasía de otro ser
que rompa desde fuera la coraza
y deje entrar el aire de la vida.
El 8 de octubre se presentó el libro de poesía de Leopoldo Alas en el Instituto Cervantes de Madrid. El libro(al que pertenece este poema) se titula "Concierto del desorden" y es un gran libro de poesía. Vayan y cómpenlo, está en la editorial Visor. Y de paso léanlo.
Yo, humildemente, le dedico al autor esta copla del libro "Retablo de pájaros literarios y morales" de José María García-Casillas, que dice:
En el monte Calvario
las golondrinas
le quitaron a Cristo
tres mil espinas.
Y es que Leopoldo tiene alas, como las golondrinas.
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martes, 13 de octubre de 2009
domingo, 11 de octubre de 2009
Leopoldo Alas
EL ÁNGEL Y EL VAMPIRO
Pasé la vida entre vampiros y ángeles,
libando con paciencia los unos mi energía,
los otros trasvolando mis días más sentidos.
Todos los trances de luz fueron suyos:
al ángel los del cuerpo, los del alma al vampiro.
Al sol como en la sombra estuve ciego
y en el tránsito hacia el cenit, perdido.
Confundí las alas blancas con las capas negras.
Gusté, besando al ángel, los labios del vampiro.
Siempre acudí a la cita con lo eterno.
Cada vez que me llamó me encontraba.
Unas veces hermoso y otras veces oscuro,
el timbre de su voz me subyugaba,
la miel de su sonrisa me encendía,
y bailábamos juntos, el ángel o el vampiro
y yo que nunca supe muy bien con quién bailaba.
Concierto del desoden. Leopoldo Alas.
Pasé la vida entre vampiros y ángeles,
libando con paciencia los unos mi energía,
los otros trasvolando mis días más sentidos.
Todos los trances de luz fueron suyos:
al ángel los del cuerpo, los del alma al vampiro.
Al sol como en la sombra estuve ciego
y en el tránsito hacia el cenit, perdido.
Confundí las alas blancas con las capas negras.
Gusté, besando al ángel, los labios del vampiro.
Siempre acudí a la cita con lo eterno.
Cada vez que me llamó me encontraba.
Unas veces hermoso y otras veces oscuro,
el timbre de su voz me subyugaba,
la miel de su sonrisa me encendía,
y bailábamos juntos, el ángel o el vampiro
y yo que nunca supe muy bien con quién bailaba.
Concierto del desoden. Leopoldo Alas.
viernes, 31 de julio de 2009
Leopoldo Alas
AUTOBIOGRAFÍA
Como el náufrago metódico que contase las olas que le bastan
para morir;
y las contase, y las volviese a contar, para evitar errores,
hasta la última,
hasta aquella que tiene la estatura de un niño y le cubre la frente,
así he vivido yo con una vaga prudencia de caballo de cartón en el
baño,
sabiendo que jamás me he equivocado en nada,
sino en las cosas que yo más quería.
Luis Rosales.
Este poema se lo dedico a Leopoldo Alas, que fue el maestro que me lo enseñó a mí.
Como el náufrago metódico que contase las olas que le bastan
para morir;
y las contase, y las volviese a contar, para evitar errores,
hasta la última,
hasta aquella que tiene la estatura de un niño y le cubre la frente,
así he vivido yo con una vaga prudencia de caballo de cartón en el
baño,
sabiendo que jamás me he equivocado en nada,
sino en las cosas que yo más quería.
Luis Rosales.
Este poema se lo dedico a Leopoldo Alas, que fue el maestro que me lo enseñó a mí.
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