lunes, 19 de diciembre de 2016

Feliz Navidad


Os deseo a todos una FELIZ NAVIDAD. Algo tienen estas fechas porque todos nos volvemos más humanos. A ver si en 2017 soy capaz de comportarme como un hombre y hago lo que tengo que hacer. Abrazos a todos y que viva la poesía. Y como muestra, un botón.

ÁRBOL DE NAVIDAD


Árbol luminoso
de la Navidad,
tu cimera verde
nos dé claridad
y alegría y triunfo
en la tempestad:
Árbol luminoso
de la Navidad.

Eres, árbol claro,
un amanecer:
tu sombra es la fuente
que apaga la sed
y nos hace buenos
hasta sin querer:
Eres, árbol claro,
un amanecer.

Por ti es bello el mundo
y dulce el vivir,
árbol inefable
que no tiene fin,
alta y luminosa
torre de marfil:
Por ti es bello el mundo
y dulce el vivir.


Nació en un pesebre
el Dios del amor,
hombre, por nosotros
conoció el dolor,
y alumbró la vida
con su resplandor:
Nació en un pesebre
el Dios del Amor.

Desde ti sonríe
el Niño de Luz,
besa nuestras almas
su mirada azul
y nos hace puros
amando, Jesús:
Desde ti sonríe
el Niño de Luz.


Autor del poema: Roberto Meza Fuentes


domingo, 4 de diciembre de 2016

Marcos Ana



Mi casa y mi corazón
(sueño de libertad)

Si salgo un día a la vida
mi casa no tendrá llaves:
siempre abierta, como el mar,
el sol y el aire.

Que entren la noche y el día,
y la lluvia azul, la tarde,
el rojo pan de la aurora;
La luna, mi dulce amante.

Que la amistad no detenga
sus pasos en mis umbrales,
ni la golondrina el vuelo,
ni el amor sus labios. Nadie.

Mi casa y mi corazón
nunca cerrados: que pasen
los pájaros, los amigos,
el sol y el aire.



De: Decidme cómo es un árbol

jueves, 24 de noviembre de 2016

A mi tío, Benigno González Marcos


Por qué poco te vendí
caballo que tanto quiero.
Hoy vuelvo a tener dinero
y vengo a pagar por ti
diez veces lo que me dieron.



Mira qué flamenco é
que duerme con su guitarra
en vez de con su mujé.



En mi burra mando yo,
cuando quiero digo arre
y cuando no digo so. 

(perdonanostitoBenino).

martes, 8 de noviembre de 2016

Lorca, un genio


Aquel rubio de Albacete
vino, madre, y me miró.
¡No lo puedo mirar yo!
Aquel rubio de los trigos
hijo de la verde aurora,
alto, sólo y sin amigos
pisó mi calle a deshora.
La noche se tiñe y dora
de un delicado fulgor
¡No lo puedo mirar yo!
Aquel lindo de cintura
sentí galán sin...
sembró por mi noche obscura
su amarillo jazminero
tanto me quiere y le quiero
que mis ojos se llevó.
¡No lo puedo mirar yo!
Aquel joven de la Mancha
vino, madre, y me miró.
¡No lo puedo mirar yo!

martes, 4 de octubre de 2016

Vanesa Pérez-Sauquillo

                      
                       XXIV

Los ambulantes han sido expulsados.

Los que ven en la niebla de las uvas
los caminos secretos de la luz.

Los que encienden las cabezas de paja
y enredan las aldeas
donde la muerte se pasea y susurra.

Los que viven de lo que no se toca
y tocan todo aquello que dice
"no tocar".

Los que adornan con lazos
los carromatos de miseria.

Los que plantan espirales de humo
por los nidos vacíos de los bosques.

Los ambulantes.

Viven en el anillo
que solo las urracas ambicionan.

Cantan la madrugada de madera.

Lloran por las plantas que mueren,
lloran por las plantas que nacen,
todo lo que está vivo
que duele y vive cerca o lejos
de ellos.

Ellos, los ambulantes,
los mismos, los diferentes
han sido expulsados.