sábado, 16 de febrero de 2013

Aceituneros

Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma: ¿quién,
quién levantó los olivos?

No los levantó la nada,
ni el dinero, ni el señor,
sino la tierra callada,
el trabajo y el sudor.

Unidos al agua pura
y a los planetas unidos,
los tres dieron la hermosura
de los troncos retorcidos.

Levántate, olivo cano,
dijeron al pie del viento.
Y el olivo alzó una mano
poderosa de cimiento.

Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma: ¿quién,
amamantó los olivos?

Vuestra sangre, vuestra vida,
no la del explotador
que se enriqueció en la herida
generosa del sudor.

No la del terrateniente
que os sepultó en la pobreza,
que os pisoteó la frente,
que os redujo la cabeza.

Árboles que vuestro afán
consagró al centro del día
eran principio de un pan
que sólo el otro comía.

¡Cuántos siglos de aceituna,
los pies y las manos presos,
sol a sol y luna a luna,
pesan sobre vuestros huesos!

Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
pregunta mi alma: ¿de quién,
de quién son estos olivos?

Jaén, levántate brava
sobre tus piedras lunares,
no vayas a ser esclava
con todos tus olivares.

Dentro de la claridad
del aceite y sus aromas,
indican tu libertad
la libertad de tus lomas.

Miguel Hernández

martes, 12 de febrero de 2013

Torrijos

A LA MUERTE DE TORRIJOS
     Y SUS COMPAÑEROS

Hélos allí: junto a la mar bravía
cadáveres están ¡ay! los que fueron
honra del libre, y con su muerte dieron
almas al cielo, a España nombradía.
Ansia de patria y libertad henchía
sus nobles pechos, que jamás temieron,
y las costas de Málaga los vieron
cual sol de gloria en desdichado día.
Españoles llorad; mas vuestro llanto
lágrimas de dolor y sangre sean,
sangre que ahogue a siervos y opresores,
y los viles tiranos con espanto,
siempre delante amenazando vean
alzarse sus espectros vengadores.

José de Espronceda.

jueves, 10 de enero de 2013

Vals de los enamorados y unidos para siempre

No salieron jamás
del vergel del abrazo.
Y ante el rojo rosal
de los besos rodaron.

Huracanes quisieron
con rencor separarlos.
Y las hachas tajantes
y los rígidos rayos.

Aumentaron la tierra
de las pálidas manos.
Precipicios midieron,
por el viento impulsados

entre bocas deshechas.
Recorrieron naufragios,
cada vez más profundos
en sus cuerpos, sus brazos.

Perseguidos, hundidos
por un gran desamparo
de recuerdos y lunas,
de noviembres y marzos,

aventados se vieron,
como polvo liviano:
aventados se vieron,
pero siempre abrazados.


 Miguel Hernández.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Feliz Navidad

Nuestra Señora, con el Niño Jesús en sus brazos, decidió bajar a la tierra y visitar un monasterio. Orgullosos, todos los sacerdotes formaron una larga fila, y uno a uno se acercaban a la Virgen para rendirle homenaje. Uno declamó bellos poemas, otro mostró las iluminaciones que había realizado para la Biblia, un tercero recitó los nombres de todos los santos.Y así sucesivamente, monje tras monje, fueron venerando a Nuestra Señora y al niño Jesús.
En el último lugar de la fila había un monje, el más humilde del convento, que nunca había aprendido los sabios textos de la época. Sus padres eran personas humildes, que trabajaban en un viejo circo de los alrededores, y todo lo que le habían enseñado era lanzar bolas al aire haciendo algunos malabarismos. 
Cuando llegó su turno, los otros monjes quisieron poner fin a los homenajes, pues el antiguo malabarista no tendría nada importante que decir o hacer y podía desacreditar la imagen del convento. Pero en el fondo de su corazón, él también sentía una inmensa necesidad de dar algo de sí a Jesús y a la Virgen.
Avergonzado, sintiendo sobre sí la mirada reprobatoria de sus hermanos, sacó algunas naranjas de su bolsa y comenzó a tirarlas al aire haciendo malabarismos, que era lo único que sabía hacer. 
Fue en ese instante cuando el Niño Jesús sonrió y comenzó a aplaudir en el regazo de Nuestra Señora. Y fue hacia él a quien la Virgen extendió los brazos para dejarle que sostuviera un poco al Niño. 

Prefacio del libro "El alquimista" de Paulo Coelho

jueves, 20 de diciembre de 2012

Gloria de la Prada

Nace el 17 de junio de 1886. Su familia es andaluza. Comienza a publicar en 1910. "Literata de talento" la definen algunos medios, publica novelas, cuentos, pero destacó más en poesía, en libros como Mis cantares, Las cuerdas de mi guitarra, y El barrio de la Macarena.

Tienen los gatos fechas
para quererse;
las personas estamos
en fecha siempre,
y aún nos quejamos
si en las noches de Enero
mayan los gatos.
           *****
Es mi alma una guitarra:
toditos saben que existe,
poquitos saben templarla.
           *****
No quiero mirar atrás,
que siento grandes deseos
de no dar ni un paso más.
           *****
Hay que ser como las tejas
reciben los aguaceros...
y no por ello se quejan.

Casilda de Antón del Olmet

Nace en 1871, año en el que el 9,6 por 100 de las españolas sabía leer.Escribe en revistas y periódicos y tiene tres libros de poesía: Cancionero de mi tierra, Nuevo cancionero y Cien sonetos.

Por unos ojos traidores,
dos hombres se están matando
debajo de unos balcones.
         ********
La hermosura de tus ojos
se parece a la del mar,
que tampoco tiene fondo.
         ********
Cuando me ahoga la pena,
en el cantar más alegre
oigo el eco de una queja.
         ********
Me acerqué a su tumba fría
y le declaré el secreto
que guardé mientras vivía.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Por la voz de la herida

Por la voz de la herida
que tú me has hecho
habla desembocando
todo mi pecho.
Es mi persona
una torre de heridas
que se desploma.

Miguel Hernández